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EL ARMARIO DE LOS FITOSANITARIOS

Un tema importante en cuanto al uso sostenible de productos fitosanitarios en una explotación agrícola es su almacenamiento hasta el momento de la aplicación. ¿Cómo debemos guardar los productos fitosanitarios? ¿Qué mediadas tenemos que observar para su almacenamiento?

Los plaguicidas se deben guardar EN ARMARIOS, EN CUARTOS O EN LOCALES DESTINADOS ÚNICAMENTE PARA TAL FIN, provistos de cerradura para evitar el acceso a personas no autorizadas, sobre todo a menores.

El lugar de almacenamiento debe estar correctamente señalizado. La cubierta de la zona de almacén debe ser impermeable, a ser posible con una capa de aislante térmico y el  suelo será impermeable y fácil de limpiar. Se tendrán a la vista los consejos de seguridad y los procedimientos en caso de emergencia, así como los teléfonos de emergencia y hay que guardar las fichas de datos de seguridad en los almacenes en formato papel.

Para cumplir con la normativa EL ARMARIO O CUARTO DE ALMACENAMIENTO tendrá ventilación, natural o forzada, con salida al exterior; se situará en zona libre de humedad y lo más protegido posible de temperaturas extremas; deberá estar alejado de masas de agua superficiales o pozos de extracción de agua y de lugares o zonas que puedan inundarse en caso de crecidas y separado de obra de cualquier local habitado. Además, su ubicación garantizará la separación de los productos fitosanitarios del resto de enseres del almacén, especialmente del material vegetal y productos de consumo humano o animal.

DENTRO DEL ARMARIO O CUARTO los productos fitosanitarios se guardarán cerrados, en posición vertical con el cierre hacia arriba. Los envases mantendrán la etiqueta original íntegra y perfectamente legible y una vez abierto, si no se utiliza todo su contenido, el resto del producto deberá mantenerse en el mismo envase, con el tapón cerrado y manteniendo la etiqueta original integra y legible. Dentro del armario o cuarto NO se guardará material vegetal, ni alimentos, ni piensos.

En las estanterías, que deben ser de material no absorbente, los productos fitosanitarios formulados en polvo o en gránulos estarán siempre colocados en estantes por encima de los formulados líquidos; el punto más alto de almacenamiento estará como mínimo a 1 metro sobre el techo o cualquier obstáculo. Los herbicidas hormonales se almacenaran separados del resto de PPFF, fertilizantes o semillas, por ejemplo, en un armario protegido.

ADEMÁS en la zona de almacenamiento se dispondrá de medios adecuados para recoger derrames accidentales (cepillo, recogedor, bolsas de plástico y material inerte: sepiolita, caolín, arena, etc. debidamente almacenado), así mismo se dispondrá de un contenedor acondicionado con una bolsa de plástico para aislar los envases dañados, los restos de producto y los restos de cualquier vertido accidental que pudiera ocurrir, hasta su entrega al gestor de residuos correspondiente.

También se dispondrá de un contenedor apropiado para depositar los envases vacíos que hayan contenido productos fitosanitarios; una vez realizado el triple enjuague, los tapones también se depositaran aquí, para posteriormente realizar la correspondiente gestión de residuos. El justificante de la entrega de envases debe conservarse durante al menos 3 años.

Antes de decantarnos por un armario o un cuarto para guardar los fitosanitarios debemos tener en cuenta la cantidad de producto que vamos a almacenar. De nada sirve tener un armario homologado y con todos los requisitos de seguridad que marca la ley si lo tenemos abierto y los productos alrededor porque “no caben en el armario”, imagen típica de muchas naves en nuestra comunidad. Estudia tu caso y valora adquirir un armario (homologado para almacenamiento de fitos) o construir o habilitar un cuarto donde almacenar los PPFF con los requisitos exigidos. No olvides que tu seguridad y la de los que te rodean es lo más importante.

MALAS HIERBAS Y HERBICIDAS

 La flora arvense compite con nuestros cultivos por los nutrientes, luz, espacio y agua; además, estas hierbas no deseadas, pueden permitir la permanencia de plagas y enfermedades latentes en el suelo.

Las malas hierbas pueden ser anuales o perennes y se pueden reproducir por semilla, por rizomas o por ambos. Hay otras malas hierbas que son parásitas: no disponen de clorofila y precisan parasitar a otras plantas, es el caso de la cuscuta, cuyos tallos aprisionan a las plantas chupando los tejidos o el caso del  jopo, que parasita a las raíces en el caso de las habas y el girasol.

Para eliminar las hierbas no deseadas de nuestros cultivos lo primero que debemos hacer es conocerlas e identificarlas. Una vez identificado el problema podremos poner las medidas para atajarlo. Estas medidas pueden ser no químicas (culturales) o químicas (herbicidas). Hoy vamos a ver los productos químicos con el fin de poder aplicarlos con conocimiento.

Los herbicidas químicos son sustancias que actúan contra la flora arvense que crece en las parcelas de cultivo entrando en competencia con el mismo, las llamadas “malas hierbas” en agricultura. Antes de aplicar un herbicida debemos tener en cuenta distintos factores como son el estado, época y tipo de mala hierba a combatir y el estado del cultivo, y conocer forma de acción, de actuación y el momento de aplicación según el tipo de herbicida, pues dependiendo de las distintas circunstancias aplicaremos uno u otro.

Los herbicidas pueden ser de acción total o selectiva: los de acción total destruyen todo tipo de vegetación y se utilizan generalmente para la limpieza de terrenos sin cultivos, zonas industriales, carreteras, etc. consiguiendo el control de las malezas anuales y perennes; los selectivos solo son efectivos en determinadas especies de malas hierbas respetando el cultivo sobre el que se aplica. Por su espectro de control se pueden clasificar como “herbicidas de hoja ancha” (dicotiledóneas) y “herbicidas de hoja estrecha” (monocotiledóneas).

Por su forma de actuación se dividen en dos tipos: remanentes y foliares. Los herbicidas remanentes, también llamados de “suelo” o “sellantes”, crean una película sobre el suelo de forma que evita la emergencia de malas hierbas o bien las elimina en estadios precoces, pueden tener una persistencia más o menos prolongada. No afectan a las malas hierbas desarrolladas, sino fundamentalmente a las que vayan a germinar, es decir, actúan sobre todo en las especies que nacen de semillas.

Entre los foliares podemos distinguir: los herbicidas de contacto no sistémicos, que son los que producen efecto al entrar en contacto con la superficie foliar de la planta, es decir, solo mata lo que toca; y los herbicidas de contacto sistémicos, se diferencian de los anteriores en que estos entran en el sistema vascular (savia) distribuyéndose así por toda la planta incluyendo la raíz, actúan más lentamente que los no sistémicos. En este grupo (sistémicos) incluiríamos los hormonales.

Por el momento de aplicación se dividen en herbicidas de pre-siembra y post-siembra. Los de pre-siembra o pre-plantación son los que, como su nombre indica, se aplican antes de la siembra o trasplante, se recomiendan sobre todo en “siembra directa” antes de la siembra de cereal; los de post-siembra los podemos dividir a su vez en herbicidas de pre-emergencia, se aplican una vez sembrado el cultivo pero antes de que este emerja del suelo y se recomiendan en parcelas donde haya habido casos anteriores de malas hierbas; y los herbicidas de post-emergencia que se aplican cuando el cultivo ya ha germinado y con él las malas hierbas, se recomienda para el control de hierbas en estado de plántula.

Tras este breve repaso sobre los distintos tipos de herbicidas que podemos encontrar en el mercado vemos que hay uno para cada caso, lo que nos puede llevar a pensar que la elección es fácil, pero no nos engañemos, lo simple, a veces se torna complicado, pues debemos tener en cuenta muchos factores a la hora de usar un tipo de herbicida u otro. Antes de elegir tenemos que valorar las diferentes mezclas, formulados, nuevas materias activas,  problemas de resistencias, etc. del producto a utilizar, también hay que evaluar el estado del cultivo, el de las “malas hierbas”, el tipo de suelo, la climatología, etc. Si crees que es necesario el uso de un herbicida en tu parcela te recomendamos ponerte en contacto con un profesional que tenga en cuenta todas las variables a la hora de producir un cultivo sano y rentable.

No olvides que los herbicidas son productos químicos y que es de obligado cumplimiento seguir todas las recomendaciones de la etiqueta. ¡Léela! para informarte de las condiciones de uso y riesgos del producto, conocer el listado de malas hierbas sobre las que es efectivo y el listado de cultivos para los que está autorizada la aplicación y respeta la dosis indicada por el fabricante. No comas, fumes o bebas durante la aplicación, no apliques en condiciones meteorológicas adversas, respeta los plazos de seguridad, utiliza el equipo de protección adecuado, elimina el envase en un punto autorizado…

Y si tienes alguna duda consulta con tu asesor en PPFF.

AGUA, NITRATOS Y CONTAMINACIÓN

En febrero de 2017 se publicó, en Castilla y León, un proyecto de decreto por el que se examinan las zonas vulnerables establecidas en el Decreto 40/2009, de 25 de junio, ampliándolas y redistribuyéndolas en una nueva declaración.

Este nuevo proyecto aún no ha sido aprobado, no obstante aquí podéis ver las zonas propuestas.

La raíz del problema:

La alteración de la calidad de las aguas y en algunos casos la contaminación de estas por la actividad agrícola y ganadera, dieron lugar, a principios de los años 90 del siglo XX, a la aprobación de programas de actuación en las zonas vulnerables a la contaminación por nitratos de origen agrícola.

La máxima preocupación, en torno a la contaminación del agua por nitratos, estriba en el efecto que pueden tener sobre la salud  humana por ingesta, bien disueltos en el agua o bien en los alimentos, y las consecuencias que tiene sobre el medioambiente. Los nitratos, actualmente, constituyen la principal fuente de contaminación difusa de las aguas, tanto superficiales como subterráneas.

Partimos de la base de que el nitrógeno (N) es un elemento esencial para los vegetales y junto con el fosforo (P) y el potasio (K) constituyen los tres macronutrientes (NPK) más importantes en la nutrición vegetal.

Su presencia en las masas de agua es consecuencia del ciclo natural del nitrógeno, el problema es que en determinadas zonas ha habido una alteración de este ciclo provocando un aumento en la concentración de nitratos, debido fundamentalmente a un excesivo uso de abonos nitrogenados y a su posterior arrastre (lixiviación) por las aguas de lluvia o riegos.

EL CICLO DEL NITRÓGENO

La fuente principal y más abundante de nitrógeno es la atmosfera, donde se encuentra en forma molecular. En este estado no puede ser absorbido por los vegetales.

Solo unos pocos organismos son capaces de utilizar el nitrógeno de la atmosfera, entre ellos algunos tipos de algas cianofíceas (cianobacterias, que toman el N2 del aire y lo reducen a amonio, una forma de nitrógeno que pueden aprovechar las plantas) y algunas bacterias fijadoras de nitrógeno, como las del genero rhizobium,  que se encuentran en simbiosis con las raíces de las plantas (como las de la familia de las leguminosas: alfalfa, tréboles, guisantes, etc.) formando nódulos en los que fijan el nitrógeno.

Gracias a estos organismos el suelo se enriquece de compuestos orgánicos nitrogenados. Estos compuestos son absorbidos por los vegetales, que sirven de alimento a los herbívoros y, a través de estos, a los carnívoros, incorporando así el nitrógeno a su organismo. Más tarde, a través la excreción y de la descomposición de los restos vegetales y animales, el nitrógeno volverá a incorporarse al suelo, esta vez en forma de amoniaco, donde una serie de bacterias nitrificantes transformarán el amoniaco en nitrito, otras el nitrito en nitrato y este último será transformado, por bacterias desnitrificantes, en nitrógeno gaseoso que volverá a la atmosfera completando el ciclo.

Gracias a este proceso las plantas pueden asimilarlo, tomando el amonio y el nitrato a través de las raíces y usarlos para la síntesis de sus proteínas y los ácidos nucleicos.

CONTAMINACIÓN POR NITRATOS

El problema principal ante el que nos encontramos es que todos aquellos compuestos que no son absorbidos por las plantas u otros seres vivos pasarán a formar parte de aguas, tanto superficiales como subterráneas. En algunos casos se ha calculado que hasta el 50% de los nitratos usados como fertilizantes llegan a los acuíferos por infiltración.

Los nitratos, que son muy solubles y susceptibles de contaminar por lixiviación, pueden ser arrastrados a zonas profundas del suelo por efecto de la lluvia y/o por el exceso de riego, llegando a las masas de agua subterráneas donde las algas y cianobacterias encuentran un buen medio para crecer. La proliferación de estas algas y bacterias, y su posterior descomposición, está siendo un problema para los ecosistemas acuáticos, ya que terminan privando de oxígeno a otras criaturas causando su muerte y desaparición, este proceso es conocido como eutrofización.

Por otra parte, algunas cianobacterias producen toxinas que pueden envenenar las aguas, con el consiguiente peligro para el consumo humano y/o animal, y algunas fuentes de fertilizantes nitrogenados, como las amoniacales, generan un residuo que provoca acidez en algunos tipos de suelo.

El abuso de fertilizantes nitrogenados en las prácticas agrícolas constituye una importante fuente de contaminación difusa que contribuye al aumento de la concentración de nitrato en las aguas superficiales y subterráneas y al aumento de óxido nitroso en la atmosfera.

Para evitar estos daños en el medioambiente debemos apostar por una utilización racional de los fertilizantes nitrogenados.  Con el manejo adecuado, a la dosis correcta y en el momento oportuno, unido a la optimización de los sistemas de riego, conseguiremos que el abono sea aprovechado por nuestros cultivos. Además estaremos contribuyendo a minimizar la contaminación de nuestras aguas.

 

CONCEPTOS BÁSICOS SOBRE ACTIVIDADES FITOSANITARIAS

El RD 1311/2012, que establece el marco de actuación para conseguir un uso sostenible de los productos fitosanitarios, regula todas las actividades profesionales, tanto del ámbito agrario como en ámbitos profesionales distintos al mismo. Cada uno de estos ámbitos tiene una normativa específica de obligado cumplimiento. A través del Plan de Acción Nacional quedaron establecidos los objetivos, metas, medidas y calendarios necesarios para conseguir reducir los riesgos y efectos de la utilización de productos fitosanitarios en la salud humana y el medio ambiente.

Vamos a intentar aclarar algunos conceptos básicos y obligaciones en el uso y manipulación de productos fitosanitarios que afectan a la producción primaria agrícola.

Desde el 1 de enero de 2014 TODAS las explotaciones deben cumplir con los principios de la Gestión Integrada de Plagas. Las explotaciones sin obligación de contar con un asesor deberán seguir el contenido de las Guías publicadas por el Mapama; las explotaciones con obligación de asesoramiento deberán contratar un asesor inscrito en el ROPO y tener la documentación de asesoramiento debidamente cumplimentada, esta es: contrato entre productor y asesor, descripción de la explotación asesorada y validación del registro de actuaciones fitosanitarias.

Desde el 1 de enero de 2013 TODAS las explotaciones deben llevar al día el registro de tratamientos fitosanitarios denominado Cuaderno de Explotación.

Respecto a la formación de usuarios profesionales y vendedores estos deben estar en posesión del carnet que acredite los conocimientos apropiados para ejercer la actividad, de acuerdo con los niveles de capacitación exigidos. El “usuario profesional” es cualquier persona que use productos fitosanitarios en el ejercicio de su actividad profesional, incluidos los operadores, técnicos, empresarios o trabajadores autónomos, tanto en el sector agrario como en otros sectores.

Los distintos niveles de capacitación exigidos son: básico, cualificado, fumigador y piloto aplicador. Los que en general interesan a la mayoría de productores y distribuidores son:

  • Básico: para el personal auxiliar de tratamientos fitosanitarios y los agricultores que los realicen en la propia explotación sin emplear personal auxiliar y utilizando productos que no generen gases tóxicos, muy tóxicos o mortales. También deberá tenerlo el personal operario y auxiliar de la distribución (almacenistas, transportistas, maquinistas, auxiliares de venta y manipuladores que puedan entrar en contacto con los productos fitosanitarios). Para obtenerlo se deberá realizar un curso de 25 horas. Para actualizarlo se debe hacer un curso de 5 horas.
  • Cualificado: para los usuarios profesionales responsables de los tratamientos terrestres, y para los agricultores que realicen tratamientos empleando personal auxiliar. También deberá tenerlo el personal que intervenga directamente en la venta de productos fitosanitarios de uso profesional, capacitando para proporcionar la información adecuada sobre su uso, riesgos para la salud y el medio ambiente y las instrucciones para mitigar dichos riesgos. Para la obtención del nivel cualificado se debe hacer un curso de 60 horas. Si se está en posesión del nivel básico y se quiere obtener el cualificado se puede hacer un curso puente, con una duración de 35 horas. Para actualizar el carnet se realizará un curso de 10 horas.

Desde el 26 de noviembre de 2015 solo pueden suministrarse productos fitosanitarios para uso profesional a titulares con un carnet que acredite la formación establecida. Además deberán estar inscritos en el ROPO, Registro Oficial de Productores y Operadores de medios de defensa fitosanitarios, TODOS los suministradores, aplicadores, asesores y manipuladores de productos fitosanitarios de uso profesional.

Otro tema a tener en cuenta en la aplicación de productos fitosanitarios son las zonas de protección del medio acuático y las zonas específicas. Por ello se priorizará el uso de productos fitosanitarios clasificados como no peligrosos para el medio acuático, así como las técnicas de aplicación más eficientes. Se evitarán todo tipo de tratamientos con viento superior a 3m/s. Se respetarán las bandas mínimas de seguridad establecidas para masas de agua superficiales: 5 metros para tratamientos con productos fitosanitarios y 25 metros para operaciones de regulación y comprobación de equipos de tratamiento. La banda de seguridad en relación con los puntos de extracción de agua para consumo humano es de 50 metros para tratamientos con productos fitosanitarios. En el ámbito de las zonas específicas deberán respetarse las limitaciones establecidas en las Guías de Gestión Integrada de Plagas para cada cultivo.

Además antes del 26 de noviembre de 2016 todos los equipos de aplicación deberían haber superado la Inspección Técnica de Maquinaria de Aplicación de Fitosanitarios (ITEAF).

Respecto a la gestión de envases recordar que todos los envases de PPFF, previo triple enjuague, deberán ser depositados en los puntos de recogida habilitados por gestores autorizados (puntos SIGFITO) y conservar el justificante de haber entregado los envases.

Este no es el momento ni lugar de hablar de inspecciones y de sanciones, pero las hay, y van desde los 300 a 3.000 € las faltas leves; de 3.001 a 120.000 € las graves y las muy graves desde 120.001 a 3.000.000 de €. Lo mejor es tener la documentación al día, cumplir con la normativa y hacer las cosas bien. Lo bien hecho bien parece.

Para cualquier duda que se os pueda plantear podéis contactar con nosotros aqui.

CAMELINA: ALTERNATIVA PARA BARBECHOS Y EN ROTACIÓN CON EL CEREAL.

 

La camelina es un cultivo oleaginoso, que pertenece a la familia de las Brasicáceas, con gran resistencia a la sequía y heladas. Constituye una excelente alternativa para barbechos, así como en cultivo de rotación con el cereal tradicional. Además este cultivo se encuentra dentro de la Ayuda Asociada  los cultivos proteicos de la PAC.

En Deagro S.L., colaborador de la empresa Camelina Company España S.L., estamos preparando la nueva campaña agrícola 2016-17.

Si estás interesado en cultivar camelina y quieres saber más sobre los protocolos del cultivo aquí tienes la información que necesitas. También puedes llamarnos al  983 044 568 o dejarnos tus datos, nos pondremos en contacto contigo.

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¿SABES INTERPRETAR LOS PICTOGRAMAS DE LOS PPFF?

Cada pictograma puede indicar distintos tipos de peligro: peligro para la salud, peligro físico y químico y peligro para el medio ambiente, además cada uno de ellos va acompañado de una palabra de advertencia dependiendo de la peligrosidad concreta del producto, los más peligrosos llevarán la palabra de “peligro” y los menos graves “atención”.

A partir del 1 de julio de 2017 solo se podrán comprar/vender productos etiquetados conforme CLP, estos pictogramas son los que tienen forma de rombo con el borde rojo y el símbolo en el centro de color negro sobre fondo blanco.

Para conocerlos mejor pincha sobre cada pictograma.

Peligro para la salud

peligropeligro para la salud  peligro! corrosivo

 

 

Peligro físico y químico

inflamablecomburente  explosivo gas a presion 

 

 

Peligro para el medio ambiente

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ZONAS VULNERABLES

En junio de 2009 se designaron las zonas vulnerables a la contaminación de las aguas por nitratos procedentes de fuentes de origen agrícola y ganadero, y se aprobó el Código de las Buenas Prácticas Agrarias en Castilla y León. Este Código contiene un total de 22 definiciones de términos relativos a la contaminación producida por nitratos utilizados en la agricultura; tipos de fertilizantes nitrogenados (químicos, residuos ganaderos y otros compuestos); ciclo nitrogenado en los suelos agrícolas; recomendación sobre los periodos en que se debe aplicar este tipo de fertilizantes en las tierras –variable en función del cultivo-; aplicaciones en terrenos inclinados y escarpados, hidromorfos, inundados, helados o cubiertos de nieve; aplicaciones en terrenos cercanos a cursos de agua e información sobre la capacidad y diseño de los depósitos de almacenamiento de estiércol y medidas para evitar la contaminación.

Un total de 66 municipios de cinco provincias de la región fueron declarados como zonas vulnerables. Estas zonas aparecen en el visor SIGPAC como NITRATOS y son las superficies de terreno cuya escorrentía o filtración pueda influir en el estado de las aguas declaradas como afectadas por la contaminación de nitratos utilizados en agricultura.

Sin títuloMapa extraído del Informe de sostenibilidad ambiental de Castilla y León. Isacyl 2010.

Para todos los que os encontréis en zonas vulnerables el BOCYL publicó en 2010 el  programa de actuación de estas zonas donde, entre otras cuestiones, podéis encontrar todo lo relativo a aplicación de fertilizantes: momento, forma de aplicación, aportes máximos de nitrógeno aplicables a los suelos agrícolas en función de los cultivos, así como el modelo de Libro-Registro de aplicación de unidades fertilizantes en el que el agricultor deberá reflejar los aportes nitrogenados realizados en las parcelas que cultiva en zonas vulnerables.

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