MALAS HIERBAS Y HERBICIDAS

Ha llegado el otoño, época de siembra. En nuestros campos no solo emergen nuestras semillas, también lo hacen otras indeseadas que compiten con los cultivos por los nutrientes, luz, espacio y agua; además, estas hierbas no deseadas, pueden permitir la permanencia de plagas y enfermedades latentes en el suelo.

Las malas hierbas pueden ser anuales o perennes y se pueden reproducir por semilla, por rizomas o por ambos. Hay otras malas hierbas que son parásitas: no disponen de clorofila y precisan parasitar a otras plantas, es el caso de la cuscuta, cuyos tallos aprisionan a las plantas chupando los tejidos o el caso del  jopo, que parasita a las raíces en el caso de las habas y el girasol.

Para eliminar las hierbas no deseadas de nuestros cultivos lo primero que debemos hacer es conocerlas e identificarlas. Una vez identificado el problema podremos poner las medidas para atajarlo. Estas medidas pueden ser no químicas (culturales) o químicas (herbicidas). Hoy vamos a ver los productos químicos con el fin de poder aplicarlos con conocimiento.

Los herbicidas químicos son sustancias que actúan contra la flora arvense que crece en las parcelas de cultivo entrando en competencia con el mismo, las llamadas “malas hierbas” en agricultura. Antes de aplicar un herbicida debemos tener en cuenta distintos factores como son el estado, época y tipo de mala hierba a combatir y el estado del cultivo, y conocer forma de acción, de actuación y el momento de aplicación según el tipo de herbicida, pues dependiendo de las distintas circunstancias aplicaremos uno u otro.

Los herbicidas pueden ser de acción total o selectiva: los de acción total destruyen todo tipo de vegetación y se utilizan generalmente para la limpieza de terrenos sin cultivos, zonas industriales, carreteras, etc. consiguiendo el control de las malezas anuales y perennes; los selectivos solo son efectivos en determinadas especies de malas hierbas respetando el cultivo sobre el que se aplica. Por su espectro de control se pueden clasificar como “herbicidas de hoja ancha” (dicotiledóneas) y “herbicidas de hoja estrecha” (monocotiledóneas).

Por su forma de actuación se dividen en dos tipos: remanentes y foliares. Los herbicidas remanentes, también llamados de “suelo” o “sellantes”, crean una película sobre el suelo de forma que evita la emergencia de malas hierbas o bien las elimina en estadios precoces, pueden tener una persistencia más o menos prolongada. No afectan a las malas hierbas desarrolladas, sino fundamentalmente a las que vayan a germinar, es decir, actúan sobre todo en las especies que nacen de semillas.

Entre los foliares podemos distinguir: los herbicidas de contacto no sistémicos, que son los que producen efecto al entrar en contacto con la superficie foliar de la planta, es decir, solo mata lo que toca; y los herbicidas de contacto sistémicos, se diferencian de los anteriores en que estos entran en el sistema vascular (savia) distribuyéndose así por toda la planta incluyendo la raíz, actúan más lentamente que los no sistémicos. En este grupo (sistémicos) incluiríamos los hormonales.

Por el momento de aplicación se dividen en herbicidas de pre-siembra y post-siembra. Los de pre-siembra o pre-plantación son los que, como su nombre indica, se aplican antes de la siembra o trasplante, se recomiendan sobre todo en “siembra directa” antes de la siembra de cereal; los de post-siembra los podemos dividir a su vez en herbicidas de pre-emergencia, se aplican una vez sembrado el cultivo pero antes de que este emerja del suelo y se recomiendan en parcelas donde haya habido casos anteriores de malas hierbas; y los herbicidas de post-emergencia que se aplican cuando el cultivo ya ha germinado y con él las malas hierbas, se recomienda para el control de hierbas en estado de plántula.

Tras este breve repaso sobre los distintos tipos de herbicidas que podemos encontrar en el mercado vemos que hay uno para cada caso, lo que nos puede llevar a pensar que la elección es fácil, pero no nos engañemos, lo simple, a veces se torna complicado, pues debemos tener en cuenta muchos factores a la hora de usar un tipo de herbicida u otro. Antes de elegir tenemos que valorar las diferentes mezclas, formulados, nuevas materias activas,  problemas de resistencias, etc. del producto a utilizar, también hay que evaluar el estado del cultivo, el de las “malas hierbas”, el tipo de suelo, la climatología, etc. Si crees que es necesario el uso de un herbicida en tu parcela te recomendamos ponerte en contacto con un profesional que tenga en cuenta todas las variables a la hora de producir un cultivo sano y rentable.

No olvides que los herbicidas son productos químicos y que es de obligado cumplimiento seguir todas las recomendaciones de la etiqueta. ¡Léela! para informarte de las condiciones de uso y riesgos del producto, conocer el listado de malas hierbas sobre las que es efectivo y el listado de cultivos para los que está autorizada la aplicación y respeta la dosis indicada por el fabricante. No comas, fumes o bebas durante la aplicación, no apliques en condiciones meteorológicas adversas, respeta los plazos de seguridad, utiliza el equipo de protección adecuado, elimina el envase en un punto autorizado…

Y si tienes alguna duda consulta con tu asesor en PPFF.

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